tio no doy una del dia de razz
Jordi Pàmies Barrero
La máxima grandeza de los conciertos no se encuentra en tener al alcance de unos euros el poder ver en directo a tus ídolos. Tampoco se encuentra en conectar musicalmente con la autopista que te dirige hacia el climax. Ni en reunir en un recinto apestoso a un grupo de personas diferentes, sí,… pero al fin y al cabo iguales…
La grandeza de los conciertos reside en que nadie te juzga por llegar tajao ya en la segunda canción de los teloneros. Que el concierto es a las 23h? dos cubatas antes, que ya es de noche. Que es a las 8? Ponme dos birras que llego tarde.
Y así empezó el viernes tarde. No te das ni cuenta y la maquinita de las preguntas ya te ha robado dos Euros con preguntas imposibles sobre coches del siglo pasado. El estomago medio vacio y la sensación de que ese mundo ha aparecido 4 horas antes de lo normal. Joder, todo nostalgia, caminar por Pueblo Nuevo a las 8 como hacías en tus tiempos de crío. El problema es que ni la fiesta se va a acabar a las 10 ni tienes en la cartera ese condón de la esperanza que se quedó en casa para no ocupar espacio. Pero que coño, estas de concierto. Au revoir Simone hizo recordar bellos momentos con Prison Break. De alguna forma esas inexpresivas chicas estaban conectadas con Michael Scofield: Digo yo que deben haber aprendido a actuar con el mismo profesor inerte…
Luego aparece Air: Vestidos de un blanco perfecto, nos ponen el cd de talkie walkie y a correr, que el bus nos espera en la puerta. Eso si, se les ve conectados con su música, lo dan todo por ella. Hasta han fichado a Beckham como batería. Una chica -barra- mujer nos pide de un educado casi insultante que si podemos dejar de hablar, que la molestamos. Se ve que no ha pagado 30€ por oírnos reír. Ya rompiendo el código y ni hemos llegado a la pista 4 del cd. Menos mal que el sagrado “tajate bien y no mires con quien” que envuelve los conciertos nos hace tomarnos la ofensa -barra- humillación con cierto sentido del humor. Por un momento me imagino en El Auditori, la chica de la derecha se despega de su monóculo y me pide con un ademán que me calle. Pero dejo de fantasear, pista 7 de 12 y tengo que ir al lavabo por 3ª vez. Miro la hora, 22:04. Y decian que el día mas largo fue un tal 6 de junio…
El concierto acaba: resultado? Extrañamente divertido y encantador.
Tenemos la entrada de razz pagada, así que nos invitan al after-party. Como todavía son las once, no puedes salir a cenar. Se ve que la ley de los conciertos lo prohibe. 3 cervezas y dos cubatas hacen que nos crezcamos. Momento no-has-comido-pero-has-bebido. Así que es lo de siempre: Algo pasa, algo pasa, alguien dice, meo, algo vuelve a pasar, dudas sobre algo. Entonces algo haces con el móvil, algo haces con la cámara, alguien dice sobre algo, alguien habla. Alguien abre una puerta, algunos bajamos, alguien ve la maquina de comida. Alguien ofrece a alguien un bocata de mayonesa y alguien saca monedas para algo. Diez minutos después las cosas vuelven a tener nombre.
Y entonces ríes porque los chavales se vuelven a dejar bigote. Porque se ve que a las tres y media de la mañana te pondrán el sello para que puedas ir a comer algo. A dónde? me pregunto… si lo único que debe estar abierto es el puto infierno.
Acaba la noche a las 4:30 con un poco de patatas en el vaso de mayonesa. Y por mucho que la resaca aparezca (en serio, no vuelvas a beber antes de las 12) tienes esa necesidad de caminar. Engañas al grupo para pasear hasta plaza cataluña, total, sólo hay cinco minutos. Y descubres que el pastón que te has dejado en una réflex te ha dado fuerzas para convencer al pato que puedes hacer maravillas con un tiempo de exposición elevado en una compacta de usar y tirar.
Pero él no se acuerda. Y en realidad yo tampoco. Sms pidiendo auxilio por la noche? Sms Multimedia a semi-desconocidas… por la noche? Cargos en la tarjeta de crédito… por la noche? Demasiadas fotos con el devilucho, demasiado arrejuntados… por la noche?
Puto Cuacua.
Escrito por Jere
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